La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación mantiene abierto un conflicto con el Gobierno federal que ha tenido en la Ciudad de México su principal escenario de movilización. Sus demandas incluyen cambios al sistema de pensiones y la sustitución de la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros, conocida como USICAMM. Después de las protestas de junio, el movimiento regresó a las calles con menor capacidad de presión, pero el desacuerdo sigue pendiente.
La Secretaría de Educación Pública informó que el Gobierno consultará a maestras y maestros escuela por escuela para construir una iniciativa que sustituya la USICAMM. La propuesta busca modificar el mecanismo que regula parte de la carrera docente, pero todavía requiere discusión, diseño legal y aprobación legislativa antes de convertirse en una nueva norma.
La CNTE también ha exigido la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007 y cambios al sistema de pensiones. El Gobierno ha planteado fortalecer el Pensionissste y crear una aseguradora pública para administrar y entregar pagos mensuales a personas jubiladas, una propuesta que será evaluada dentro del diálogo.
En junio, las movilizaciones instalaron un plantón en las inmediaciones del Zócalo y afectaron avenidas estratégicas de la capital. Para quienes trabajan en el Centro Histórico, el conflicto se tradujo en desvíos, cierres y más tiempo de traslado; para el magisterio, las calles funcionaron como una mesa de negociación a cielo abierto.
Durante el regreso de julio, la movilización fue menor que la de junio, según reportes periodísticos, pero mantuvo la capacidad de colocar sus demandas en la agenda nacional. Una protesta puede perder volumen y conservar influencia: es como una campana que suena menos fuerte, pero todavía obliga a mirar hacia dónde está el campanario.
La disputa tiene consecuencias para las familias porque cualquier cambio en la carrera docente puede afectar procesos de ingreso, promoción y asignación de plazas. Sin embargo, ninguna modificación debe darse por vigente hasta que exista un texto oficial, se publique y se definan sus reglas de aplicación.
¿Qué debe revisar una maestra o un maestro? Las minutas de las mesas de diálogo, los comunicados de la SEP y las convocatorias oficiales de su autoridad educativa. Compartir capturas sin verificar puede confundir una propuesta de negociación con una regla ya aprobada.
El Gobierno ha defendido el diálogo y ha señalado que la consulta debe recoger la opinión del personal docente. La CNTE, por su parte, busca que sus demandas se traduzcan en decisiones concretas y no solo en compromisos generales. El punto de fricción está en el calendario, el alcance de los cambios y la forma de participación.
La siguiente etapa dependerá de las consultas, de la redacción de la iniciativa y de la respuesta de las organizaciones magisteriales. Mientras tanto, la ciudadanía debe distinguir entre movilización, negociación y reforma: son momentos distintos de un mismo conflicto.
El debate no se limita a una oficina ni a una marcha: define cómo se asignan oportunidades laborales y cómo se financian las pensiones de quienes enseñan. La pregunta para la conversación es esta: ¿qué tendría que cambiar primero para que la reforma educativa deje de ser promesa y se vuelva una regla clara para las escuelas?





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