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Calakmul: ciudad maya y selva forman un patrimonio inseparable

En Calakmul, la selva no está de adorno ni funciona como simple fondo verde para la foto. La antigua ciudad maya del sur de Campeche y el bosque tropical que la rodea forman una unidad cultural y natural reconocida por la UNESCO. El Día Mundial del Medio Ambiente, celebrado cada 5 de junio, abre una oportunidad para explicar por qué separar las pirámides del ecosistema sería contar sólo la mitad de la historia.

La UNESCO inscribió originalmente a la antigua ciudad maya de Calakmul como patrimonio cultural en 2002. En 2014 amplió y reclasificó el sitio como bien mixto, al incorporar los bosques tropicales protegidos y reconocer que su valor no depende únicamente de los monumentos arqueológicos. El polígono inscrito comprende 331 mil 397 hectáreas y cuenta con una zona de amortiguamiento de 391 mil 788 hectáreas.

El nombre Calakmul significa “dos montículos adyacentes”, una referencia a las dos grandes estructuras que dominan el paisaje. La zona arqueológica se extiende sobre aproximadamente 70 kilómetros cuadrados y contiene más de 6 mil estructuras. En su periodo de mayor influencia, la ciudad encabezó un territorio de más de 13 mil kilómetros cuadrados.

La dimensión del sitio cambia por completo cuando se mira más allá de las construcciones monumentales. Los antiguos habitantes no levantaron una ciudad aislada del entorno. Organizaron caminos, áreas productivas, terrazas agrícolas, canteras, sistemas defensivos y obras para captar agua dentro de un territorio con estaciones secas marcadas y suelos kársticos. Aquí no hay manera seria de poner la historia en un cajón y la naturaleza en otro.

El agua ayuda a entender esa relación. La región conserva aguadas, depresiones acondicionadas para almacenar líquido, y chultunes, depósitos utilizados por los mayas. Estos elementos no sólo permiten estudiar cómo funcionaban los asentamientos precolombinos. También siguen siendo relevantes para la supervivencia de especies silvestres en temporadas de menor disponibilidad de agua.

La biodiversidad completa el cuadro. La UNESCO señala que Calakmul alberga la mayor diversidad de mamíferos de la región maya. En sus bosques habitan dos de las tres especies de primates presentes en México y cinco de las seis especies de felinos registradas en el país. La zona también funciona como un punto de conectividad de la Selva Maya, con corredores que enlazan ecosistemas de México, Guatemala y Belice.

La selva actual tampoco puede presentarse como un espacio ajeno a la presencia humana. La UNESCO considera que la estructura y la composición de estos bosques son evidencia de una interacción prolongada entre las comunidades mayas y su ambiente. Las prácticas agrícolas, forestales y de manejo del agua dejaron huellas que continúan formando parte del paisaje.

La Reserva de la Biosfera Calakmul fue establecida como área natural protegida en 1989. La gestión del patrimonio natural corresponde a la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, mientras que el Instituto Nacional de Antropología e Historia tiene a su cargo la protección del componente cultural. El reto, sin rodeos, consiste en administrar ambos valores como parte del mismo territorio.

Ese desafío también pertenece al presente. En una decisión adoptada en 2025, el Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO tomó nota de las obras relacionadas con el Tren Maya y expresó preocupación por la falta de evaluaciones remitidas para revisar sus posibles efectos sobre el valor universal excepcional del sitio. Entre los proyectos mencionados aparecen el tramo 7, la estación Calakmul, el museo de sitio y un nuevo centro de atención a visitantes.

El organismo internacional también advirtió que las visitas han aumentado y podrían crecer todavía más. Por ese motivo solicitó propuestas actualizadas de manejo y capacidad de carga antes de tomar decisiones definitivas. Además, pidió una evaluación de impacto ambiental para un proyecto hotelero planteado dentro de los límites del bien inscrito.

Para quienes planean visitar la zona arqueológica, la ficha oficial del INAH informa un horario de lunes a domingo, de 8:00 a 17:00 horas, con último acceso a las 16:00 horas. El instituto reporta una tarifa general de 210 pesos y una tarifa de 105 pesos para mexicanos y extranjeros con residencia en el país. También aclara que pueden existir cobros adicionales aplicados por terceros, por lo que conviene revisar las condiciones antes del viaje.

La visita requiere tiempo. Desde la carretera Escárcega-Chetumal, después del ejido Conhuás, se toma una desviación hacia el sur y se recorren 60 kilómetros por un camino pavimentado hasta llegar al sitio. Ese trayecto ayuda a dimensionar algo que desde la ciudad puede perderse de vista: Calakmul no es únicamente una colección de edificios antiguos, sino un territorio donde la memoria maya, el agua, la fauna y el bosque siguen conectados.

En 2026, el Día Mundial del Medio Ambiente tiene como eje global el cambio climático. Calakmul permite aterrizar esa discusión en un caso concreto: conservar el patrimonio arqueológico exige proteger el ecosistema que lo rodea, mientras que cuidar la selva requiere comprender las formas históricas de adaptación y manejo del territorio

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