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Mapimí: el puente de Ojuela que cruza la historia minera

Mapimí, Durango, es un Pueblo Mágico incorporado al programa federal en 2012. Fundado el 25 de julio de 1598, conserva un centro histórico ligado al Camino Real de Tierra Adentro y una historia minera que todavía se puede recorrer. Aquí el desierto no está de fondo: es parte de la historia.

El principal atractivo está en la mina de Ojuela y el puente colgante que quedó como testimonio de la actividad minera. La Secretaría de Turismo de Durango reporta una tirolesa de 33 metros de distancia y una altura de 120 metros, además de recorridos guiados dentro de la mina. La cifra cambia la escala del paseo: no es una caminata cualquiera.

El Puente de Ojuela fue construido para conectar dos cerros y facilitar el traslado de mineral. Cuando la explotación minera dejó de ser la actividad dominante, la estructura permaneció como pieza de ingeniería y memoria local. Cruzarlo es como caminar sobre una página abierta del norte minero, con el vacío debajo y la sierra alrededor.

La visita también puede comenzar en la Plaza de Armas y continuar por la Iglesia de Santiago Apóstol, el Museo Benito Juárez, el Recinto Hidalgo y el Callejón de las Flores. Estos espacios ayudan a entender que Mapimí no se reduce a una atracción de aventura; el pueblo conserva una vida urbana explicada por siglos de trabajo y devoción.

El municipio forma parte del paisaje cultural del Camino Real de Tierra Adentro, itinerario inscrito por la UNESCO. En el expediente patrimonial aparecen el conjunto arquitectónico de Mapimí y otros sitios vinculados con las rutas históricas del norte. ¿Cuánto de esa ruta se puede leer todavía en una plaza, una iglesia o un antiguo camino? En Mapimí, la respuesta aparece por partes.

La información turística oficial también menciona la Reserva de la Biósfera de Mapimí, la Sierra del Sarnoso, pinturas rupestres y las Grutas del Rosario. Cada sitio requiere revisar acceso, guía y condiciones antes de salir, porque el semidesierto no perdona la improvisación y las distancias pueden sentirse más largas de lo que marca el mapa.

Un paseo que pide preparación

La recomendación práctica es confirmar horarios y disponibilidad de guías, llevar agua, protección solar y calzado firme. Si la agenda incluye puente, mina y espacios naturales, conviene separar las actividades para no convertir la visita en una carrera contra el reloj.

El calendario local tiene una fecha de referencia: la feria relacionada con el aniversario de la fundación y la celebración de Santiago Apóstol coinciden alrededor del 25 de julio, de acuerdo con la ficha turística federal. Las actividades pueden variar cada año, por lo que la cartelera municipal debe ser la última palabra antes de viajar.

Historia, paisaje y economía local

El atractivo de Mapimí combina el patrimonio colonial, el legado minero y la experiencia de caminar por un territorio semidesértico. Esa mezcla permite repartir el gasto entre guías, alimentos, transporte, artesanías y servicios locales, en lugar de concentrarlo en una sola parada.

Mapimí funciona mejor cuando se visita con curiosidad y cuidado: mirar el puente, escuchar la historia de la mina y respetar los sitios naturales. El dato que permanece es el de sus 120 metros de altura en Ojuela; la pregunta para la sobremesa es sencilla: ¿te animarías a cruzar un puente minero suspendido sobre el desierto?

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