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Claudia Sheinbaum define relevo en Secretaría de Mujeres con Laura Itzel Castillo

Por Juan Pablo Ojeda

 

El anuncio del nombramiento de Laura Itzel Castillo como la próxima secretaria de las Mujeres modificó los tableros políticos y las correlaciones de fuerza dentro del círculo gobernante en la Ciudad de México. Al designar a la actual presidenta de la Mesa Directiva del Senado de la República para asumir la conducción de la agenda de género, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo optó por un perfil de alta veteranía partidista, equilibrando las posiciones de las distintas corrientes que convergen en el oficialismo.

«Laura Itzel, en el momento en que se pueda incorporar, ya se va a incorporar como secretaria de las Mujeres», puntualizó la jefa del Ejecutivo federal durante su encuentro con los medios en Palacio Nacional, desactivando las versiones de pasillo sobre posibles perfiles externos. El anuncio pone fin a la incertidumbre operativa generada en abril tras la intempestiva salida de Citlalli Hernández, quien dejó el cargo gubernamental para reasumir tareas de organización interna en el Comité Ejecutivo de Morena.

La designación provocó reacciones inmediatas en los sectores parlamentarios de San Lázaro y el Senado, donde Castillo Juárez ha tejido alianzas desde su etapa inicial como fundadora de las primeras bancadas de izquierda en la década de los noventa. Los liderazgos de las Comisiones de Igualdad de Género de ambas cámaras expresaron que el relevo en la dependencia federal facilitará el cabildeo de las reformas pendientes en materia de paridad salarial y combate al acoso en el sector público.

Por su parte, sectores de la oposición legislativa manifestaron que vigilarán de cerca la transición en la dependencia de Estado, señalando que la secretaría no debe convertirse en un espacio de cuotas políticas ni de activismo partidista. Los legisladores del bloque opositor advirtieron que la trayectoria de Castillo, que incluye un periodo como consejera en Pemex y diputada federal, será evaluada bajo criterios estrictos de efectividad institucional ante el repunte de delitos de género en el país.

En el plano de las organizaciones civiles y colectivos feministas, el nombramiento fue recibido con un llamado a mantener la autonomía en el diseño de los programas de protección a víctimas de violencia. Representantes del sector social enfatizaron que la nueva titular deberá priorizar la asignación presupuestal para los Centros LIBRE y garantizar la aplicación efectiva de la Cartilla de Derechos de las Mujeres, evitando que las herramientas institucionales se supediten a las prioridades de la narrativa oficial.

La arquitectura institucional que heredará Castillo Juárez demandará una intensa labor de concertación con los gobernadores de los estados de la República, muchos de los cuales enfrentan problemas estructurales para homologar los tipos penales de violencia de género con las normativas federales. El éxito de la gestión de la nueva secretaria dependerá de su habilidad para convertir los mandatos presidenciales en políticas públicas viables y con impacto medible en las comunidades locales.

El proceso de entrega-recepción formal comenzará en las semanas previas al inicio de la nueva legislatura del Congreso de la Unión. La llegada de Laura Itzel Castillo a la Secretaría de las Mujeres el uno de septiembre de 2026 marcará el inicio de un periodo clave para consolidar la estructura del gabinete de Claudia Sheinbaum, en una posición que condensa las tensiones políticas, presupuestales y sociales de la agenda de derechos humanos en el México contemporáneo.

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